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Infidelidades

UN ARTÍCULO DE ÁLEX REI

Álex Rei
martes, 22 de septiembre de 2009, 22:19

 Este verano, ya a última hora de la noche, en la discoteca Mantrix en el Yumbo del sur de Gran Canaria, un chico me propuso que nos enrolláramos. Yo no estaba mucho por la labor, pero tampoco le di un no rotundo. Ya se sabe que a los gays lo que más placer nos causa es saber que gustamos. En un momento dado, el chico me dijo, “¿entonces te vienes con nosotros?”. Era cierto que yo siempre le había visto con quien había interpretado que era su amigo, pero resulta que eran novios desde hacía tres años. Le dije que tenía una regla, no desde hacía mucho tiempo, que me impedía liarme con parejas (regla que otro día explicaré) pero le pregunté cuál era la clave para que una pareja funcionara tanto tiempo. “Hacer tríos”, me respondió.

Desconozco si ésa es la mejor manera de que una pareja funcione. Cuando he participado en tríos en los que los otros participantes eran pareja siempre he tenido la sensación de que uno de los dos perdía porque necesariamente al invitado le gusta uno más que otro, tiende a hacer más caso a ese e inevitablemente el otro se puede sentir menospreciado. Pero también es verdad que puede ser una forma de saciar las ganas que tenemos de gustar y variar cuando llevamos ya demasiado tiempo con la misma persona. Y, de hecho, conozco parejas más o menos estables que practican el sexo con terceros siempre juntos. Ahí la regla está en que no lo pueden hacer por separado. Al fin y al cabo, de esa forma, parece que las parejas evitan la infidelidad siendo al mismo tiempo infieles.

Porque, ¿qué es la fidelidad? ¿Cuándo somos infieles? ¿Por qué le tenemos tanto pánico a que nos pongan los cuernos? Creo que la verdadera infidelidad poco tiene que ver con la cuestión puramente carnal. La infidelidad a la que tememos es a la de la mentira y el engaño, a que la persona de la que estamos enamorados nos deje de querer, nos olvide, y nos ignore. La infidelidad física puede ser un síntoma de todo esto, y por eso nos da tanto miedo. Pero quizá quedarnos en el hecho de lo físico es una manera de ser un poco reduccionistas, quedarnos en el síntoma. ¿Qué es peor? ¿Qué nuestra pareja tenga esporádicos encuentros sexuales con eventuales compañeros de cama con los que apena se relaciona? ¿O que no salga de las fronteras de mi cama pero mentalmente esté deseando no ya acostarse, sino iniciar historias de amor con otros? Creo que la infidelidad física puede ser un reflejo de la infidelidad mental, pero no tiene por qué ser necesariamente así. La fidelidad a la que me refiero y la que a mí me interesa es una de sentimientos, de complicidades mutuas, de confianza. Y eso puede darse aunque cada una de las dos partes tenga cosas al margen de la otra.

Obviamente existe un riesgo y por eso muchos no aceptamos las relaciones abiertas. El riesgo de que en esos encuentros pueda aparecer alguien mejor que yo, alguien que sea mucho más atractivo y mucho más guapo. ¡Ay, nuestras inseguridades, qué difíciles son de calmar!. No nos damos cuenta de que ese riesgo está siempre presente, porque la pérdida siempre está ahí, porque la posibilidad de una ruptura existe desde el momento en que una relación nace, y hace que esas relaciones suban su valor. Y ese riesgo está presente al margen de que nos acostemos sólo con nuestro novio, o nos acostemos con otros. Porque esos otros no tienen por qué aparecer necesariamente en los vapores de la sauna. Existe incluso más riesgo en que aparezcan en la vida diaria y cotidiana. Si la infidelidad de la que estamos hablando es la mental, la sentimental, muy probablemente hará su aparición en aquellos lugares y situaciones que consideramos más seguros. Y no aparecerá en un encuentro ocasional por muchas sábanas que tenga de por medio.

Por ello, quizá la solución ésa que me contaba aquella pareja este verano en el Mantrix no sea tan mala. Nos somos infieles físicamente, pero lo hacemos juntos. Y así disolvemos la definición misma de la infidelidad, que parece decir que siempre algo de mentira ha de tener.
 

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Dice ser Asturdetano
martes, 04 de enero de 2011, 03:31
Tu duda puede que sea razonable para tí, pero yo lo dudo. La descalificación es también una forma de crítica y la crítica una forma de mejorar (para el que quiere). Lo de la crítica constructiva o destructiva queda muy bonito en el concurso "¿quién es moralmente más correcto?" pero en la realidad lo cierto es que el que solo aprenda de las relaciones amistosas y las criticas constructivas que estas emitan y no intente crecer y aprender de los enemigos y sus ataques, entonces es alguien que se queda por el camino. Aplícatelo si quieres y si no, ignora mis mensajes, es bastante sencillo :D

Dice ser Anónimo
Dudo mucho que una opinión meramente descalificatoria, aporte algo.
Podías habértela ahorrado...

Dice ser Asturdetano
Post Data: estaría GENIAL que no proyectes tus necesidades, gustos y placeres como "lo que le da placer a los gays", ¿vale colega? Que cree el ladrón que todos son de su misma condición.

Dice ser Asturdetano
martes, 23 de marzo de 2010, 01:53
Me parece una sarta de gilipolleces y me parece una sarta de gilipolleces los comentarios hechos por todos y cada uno de los que han comentados, cada uno tirando para su propia casa de la forma egoísta a la que estoy tan acostumbrado a ver. En una relación conmigo, sin ir más lejos, tanto cuernos como proponerme hacer un trío o abrir la pareja se cargaria la pareja sin ninguna duda, ni se acercaría a la salvación por muchos motivos que no procede explicar aquí o ahora. ¿Tengo razón y/o hago lo correcto? En absoluto, simplemente es mi caso que probablemente, será muy diferente al de muchos otros hombres y mujeres del mundo. Aplicar esta ley de "cada persona y cada relación interpersnal es un mundo", y ahí está la verdad y lo correcto. Todo lo demás dicho, sea en defensa de la monogamia o de las relaciones abiertas, es una forma muy grotesca y egocéntrica de proyectar nuestras necesidades sobre los demás, como si tuviesen las mismas que nosotros.

P.D.: PereR...también existen las parejas monógamas sin un solo cuerno...por si no habías considerado esa posibilidad ¬¬U.

Dice ser un sociable
jueves, 05 de noviembre de 2009, 11:37
Las personas no somos fieles, infieles, monógamos, polígamos, politonos etc...somos sociables.De no serlo vamos a contranatura.lo único fiel es el momento.

Dice ser Miki
A mi me molan mazo los trios en pareja, siempre y cuando se respete a tu pareja antes que al invitado!!

Dice ser PereR
yo creo que la fidelidad es relativa y cambia con cada pareja, quien es la que final establece estas "normas" o "limitaciones sociales"
No sé hasta que punto yo podría tener relaciones abiertas con mi pareja, pero si creo que, en muchas ocasiones, la relación abierta es la opción mas honesta y mas fiel que existe. Mucho mas que todas las parejas monógamas llenas de cuernos

Dice ser Mr. Chulazo
martes, 22 de septiembre de 2009, 23:54
Joder tio que buen articulo, cuanta razon tienes.

Dice ser Diego
martes, 22 de septiembre de 2009, 23:44
La fidelidad plena no existe.

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Encontrados 9 comentarios
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